Desgraciadamente la estadística nos dice que alrededor de la mitad de los matrimonios fracasan y acaban en ruptura. Un porcentaje muy elevado. Es normal que se produzcan situaciones de inquietud, miedo, e incluso pánico ante la perspectiva de una boda. No son infrecuentes los arrepentimientos y cancelaciones de última hora, llegando al extremo de huir el mismo día de la boda, en alguna ocasión incluso durante la celebración de
El matrimonio implica un gran nivel de compromiso y confianza para con la otra persona, algo que no siempre es aceptado de buen grado, sobre todo conforme pasan los años. A partir de la treintena cada vez resulta más difícil lanzarse a dar ese paso.
No hay una solución fácil o evidente para este fenómeno aparte de un franco diálogo entre la pareja sobre el tema lo antes posible.
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