Las primeras citas con una persona suelen ser un tanto complicadas y en ocasiones acaban desembocando en situaciones incómodas de las que resulta complicado salir airoso. Un punto muy importante a tener en cuenta en estos primeros contactos es el diálogo, y por supuesto los temas de diálogo.
Evidentemente no hay una lista de temas sobre los que resulte obligado hablar, pero si existen algunos que conviene evitar. O, si no resulta posible, pasar por encima lo más delicadamente posible.
No es buena idea, por ejemplo, hablar de antiguas relaciones ni entrar en valoraciones sobre ellas. Sobre todo si existe la posibilidad de enzarzarnos en un aburrido monólogo sobre el tema.
Evidentemente, en caso de tratarse de una potencial relación de pareja es muy mala idea comentar si estamos viendo a otras personas con fines similares. A nadie le gusta oír hablar sobre la competencia, y menos en estos temas.
Tampoco es conveniente hablar de posibles problemas personales o familiares. En el fondo quien más, quien menos tiene problemas y si en la primera cita alguien ya se lía a hablar de ellos, las siguientes prometen ser tanto o más aburridas.
No se debe insinuar que uno busca un compromiso inmediato. Lo más probable es que la otra persona acabe recelando. Además se requiere un cierto tiempo para conocerse.
Es mejor no tocar el tema laboral a menos que resulte especialmente interesante por algún motivo. A casi nadie le gusta su trabajo, y aun menos oír hablar del de los demás.
Existen además algunos temas delicados intrínsecamente sobre los que se debe caminar de puntillas. Religión, política, e incluso aunque parezca absurdo deportes como el fútbol, es mejor no tocarlos en esas primeras etapas. Es más, si la relación se consolida seguirá siendo una buena política mostrarse cauto al hablar de estas cosas. Son temas que tienen tendencia a exaltar los ánimos.
Amistades en internet
Atención especial podríamos dedicarle al tema de la amistad surgida en internet, a las citas por internet. Hoy en día es un fenómeno cada vez más frecuente e inevitable. Las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance medios para establecer una relación que antes no existían. Conocer a alguien por internet es fácil, y tras charlar una serie de veces con esa persona en la red podemos llegar a la falsa conclusión de que la conocemos bien. Puede que sea así, pero en muchas ocasiones es falso. Nada sustituye al contacto directo, y cuando por fin tengamos una cita real con esa persona que hemos conocido en internet, los anteriores puntos seguirán siendo perfectamente válidos.