Un grave error en cualquier relación de pareja, y desgraciadamente un error más común de lo que pudiera parecer, es la falta de comunicación. Abstenernos de comunicar nuestros sentimientos, pensamientos, esperanzas, o miedos a la persona con la que compartimos nuestra vida, ya sea por vergüenza, ya sea por temor a menoscabar nuestra posición, ya sea por el motivo que sea, acabará conduciendo inevitablemente a la destrucción de esa relación. Puede que no ocurra nada espectacular, que no se produzcan grandes discusiones o arrebatos, pero si muere el diálogo, la relación morirá con él más tarde o más temprano. Se corre el riesgo de acabar con una relación que se mantiene por pura inercia, por comodidad.
Debe existir una total libertad en la comunicación dentro de la pareja. Nunca deberían existir temas tabú, incluso deberíamos poder expresar con entera libertad aquello que pueda no acabarnos de gustar de nuestra pareja. Todo va a contribuir a fortalecer la relación, a enrtiquecerla. Eso sí, jamás se deben usar tonos despectivos o imperativos. Nunca.
La comunicación libre, total, irá mejorando poco a poco la vida diaria, permitiendo llegar a conocer, y comprender, mejor a nuestra pareja con cada día que pase.